Flujo vaginal


psicoterapéutico
El flujo vaginal es algo común en la mujer, y varía a lo largo de la vida, presentando cambios algunas veces considerados normales y otras no. Aunque es frecuente, no es un tema que se estile hablar entre amigas, y hasta puede ser difícil despejar dudas con el médico, por pena o temor.

Cuando se inicia la etapa de la pubertad, comienzan ciertos cambios, y entre ellos, se destaca la aparición de descargas vaginales, explica el ginecobstetra, Félix Barrios Quintero, quien además agrega que estas sustancias pueden presentarse entre 6 y 8 meses antes de la menarquia o primera menstruación, debido a los múltiples cambios hormonales que se suscitan.

“Si evaluamos la anatomía genital femenina, encontramos a nivel del cuello uterino  glándulas que producen un moco transparente, que se puede volver blanco o amarillento cuando sale del cuerpo al entrar en contacto con el aire. Este flujo ayuda a mantener lubricada y limpia la zona vaginal”, indica el especialista. 

Función del flujo

Barrios aclara que el interior de la vagina es un lugar cálido, húmedo y oscuro, por ende, un entorno ideal para que proliferen las bacterias. Es allí cuando cobra importancia la existencia del flujo, pues su función principal es precisamente mantener la limpieza de esa zona y llevar al exterior las células muertas y gérmenes, sobre todo en la etapa fértil de la mujer. 

La secreción o flujo vaginal –explica Barrios- es un conjunto de microorganismos (principalmente lactobacilos) que viven de manera natural en esa área de la anatomía femenina, en perfecto equilibrio y sin causar daño.

Color, olor y consistencia

El ginecobstetra afirma que a lo largo del ciclo menstrual natural, la cantidad y la consistencia del flujo vaginal varía, dependiendo de los niveles de estrógeno o progesterona (hormonas) y otros factores, como: 

-Ovulación: se vuelve claro, resbaladizo y elástico, similar al aspecto de la clara de huevo. 
-Excitación sexual: su aspecto varía de una mujer a otra y es parte de la lubricación para facilitar la penetración del pene.
-Embarazo: se hace más abundante, como mecanismo de autodefensa para evitar que el feto sea víctima de infecciones.
-Estrés o cansancio excesivo: durante estas situaciones, bajan las defensas y el ambiente se hace propicio para la alteración de microorganismos. El flujo puede hacerse mayor y hasta de color amarillento, sin olor y causa prurito.
-Dietas inadecuadas: ciertos alimentos, como la carne tratada con hormonas o productos azucarados, alteran el pH y favorecen el desarrollo de patógenos. Los cambios en el flujo varían de acuerdo a la paciente, si es delgada o tiene sobrepeso.
-Higiene femenina inapropiada: tanto por exceso o por falta de aseo, se puede alterar la flora bacteriana de la vagina y se altera el flujo normal que se venía presentando, en su color, olor y consistencia. 
-Uso de ropa interior sintética: cualquier condición que genere calor en la zona, puede facilitar el desarrollo de infecciones, así que las descargas vaginales pueden ser mayores y con cambios de color, con posible presencia de picor.
-Uso frecuente de protectores diarios: aunque muchas los utilizan para contener el flujo, no permiten que el aire circule normalmente por la zona. Prurito, mayor humedad  y otras modificaciones, pueden presentarse en el flujo.
-Actividad sexual intensa: el semen tiene un pH alcalino, lo cual disminuye la acidez natural de la vagina y por ende, el flujo puede modificar su aspecto.

En general, se habla de un flujo normal cuando es transparente, turbio, blanco y sin olor. Si no corresponde a estas características, debe acudir a un ginecólogo para que tome los correctivos necesarios.

Barrios alerta que si las descargas vaginales aumentan y son de aspecto amarillento, verdoso, gris, sanguinolento, con olor fétido (similar al pescado), puede estar sufriendo de algún tipo de infección, que si se descuida, puede tener consecuencias importantes para la salud.

10 Causas del flujo anormal

  • Vaginitis atrófica: después de la menopausia o cuando se tienen niveles bajos de estrógeno.
  • Vaginosis bacteriana (VB): las bacterias que normalmente viven en la vagina, se multiplican en forma exagerada, causando un flujo grisáceo y olor a pescado que empeora después de una relación sexual. Por lo general, no se transmite sexualmente.
  • Cáncer vaginal o de cuello uterino: rara vez es una causa de flujo excesivo.
  • Clamidia: enfermedad de transmisión sexual.
  • Vaginitis descamativa y liquen plano: enfermedad que causa erupción y picor.
  • Un tampón u objeto extraño olvidado (restos de condones, entre otros).
  • Gonorrea: infección bacteriana que se transmite principalmente por contacto sexual.
  • Otras infecciones de transmisión sexual (ITS). 
  • Tricomoniasis: secreción amarilla verdosa y espumosa, con dolor vaginal (incluso durante el acto sexual), hemorragia postcoital y cervicitis en frambuesa (vagina inflamada, cérvix enrojecido y edematoso con aspecto de fruta frambuesa). 
  • Candidiasis vaginal: prurito intenso, flujo blanco, espeso, grumoso, enrojecimiento e hinchazón de la vulva, dolor al orinar y en el coito.

Barrios alega que existen patologías asociadas a la aparición de flujos vaginales patológicos, como enfermedades que afectan el sistema inmunológico, diabetes mellitus, tumores pélvicos y vaginales, así como tratamientos médicos con esteroides, antimicrobianos, anticonceptivos, entre otros.

Incidencia y prevención

“Pudiésemos hablar de estadísticas; pero como en muchas enfermedades, no se puede precisar a ciencia cierta cifras reales. Sin embargo, la mayoría de las mujeres (90% según consenso de sociedades ginecológicas) tendrán una infección vaginal alguna vez en su vida”, destaca el especialista.

Como las causas de las infecciones vaginales que alteran el flujo son diversas, Barrios recomienda algunas medidas para prevenirlas:

  • Mantén tus genitales limpios y secos, al igual que tu pareja.  
  • No uses duchas vaginales ni jabones perfumados. Tampoco te apliques aerosoles, perfumes o talcos en el área genital.
  • Utiliza condones durante el coito, tanto como sea posible.
  • Evita usar pantalones muy ajustados. Procura que tu ropa interior sea de algodón para facilitar que el aire fluya libremente, pues el sudor excesivo atrae bacterias y causa irritación.
  • Si tienes diabetes, trata de controlar tus niveles de azúcar en la sangre. 
  • No automedicarse, porque se modifica el flujo y  la resistencia a los medicamentos. Incluso si en el pasado te ha ido bien con cierto tratamiento, puede que en esta oportunidad no te resulte.  
  • Si tu médico te dice que los cambios en el flujo se deben a una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS), debes informarle a tu pareja sexual para que reciba tratamiento, aunque no tenga síntomas. Así evitas reincidir  una y otra vez en lo mismo.
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