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La próstata y los temores más frecuentes


próstata

¿Quién no ha escuchado hablar en algún momento de la próstata? Entre comentarios, noticias o chistes, esta glándula genera interrogantes, especialmente en el género masculino. En muchos casos, los pacientes evitan la revisión urológica gracias a un temor heredado de generación en generación, por lo incómoda que puede resultar la consulta.

El urólogo Daniel Caffroni explica a continuación, de manera general, cuáles son esas enfermedades que más afectan y preocupan a los pacientes. En primer orden, define a la próstata como una glándula del aparato genital de los hombres, con forma de nuez, ubicada en la pelvis, específicamente delante del recto, detrás del hueso del pubis, debajo de la vejiga y por encima del periné (espacio muscular que se encuentra entre la base del escroto y el ano).

“La próstata se encuentra atravesada por la uretra, conducto que lleva la orina desde la vejiga hacia el exterior. A su vez, por ambos lados discurren las bandeletas neurovasculares (responsables de la erección del pene). Esta glándula, en conjunto con otros órganos (vesículas seminales, testículos, entre otros), son responsables de la producción del líquido eyaculado”, agrega el especialista.

Pocos órganos son tan accesibles

Conocer la ubicación, tiene la ventaja de entender aspectos importantes de esta glándula. En primer lugar – explica Caffroni – el hecho de que se encuentre delante del recto, la hace accesible a ser examinada de forma directa, a través de un examen digital o tacto rectal, prueba a la cual tantos pacientes le huyen, sin considerar que un diagnóstico temprano podría salvar su vida.

Además, el urólogo indica que gracias a la ubicación de la próstatapodemos entender por qué cualquier irregularidad puede repercutir en la micción.

Por otra parte, Caffroni señala que esta glándula cumple una función en el eyaculado y no directamente en la erección, por lo tanto, sufrir de la próstata no está relacionado directamente con la disfunción eréctil.

A cuidarse de la Hiperplasia Prostática Benigna

El especialista indica que el crecimiento no maligno de la glándula prostática, que en ocasiones puede obstruir la salida de orina y originar síntomas, es conocido en términos médicos como hiperplasia prostática benigna. Y aunque no se conocen con exactitud las causas que favorecen este aumento de tamaño, se ha comprobado que está influenciado directamente por una hormona producida en los testículos, llamada testosterona.
Según Caffroni, esta condición se inicia en la mayoría de los hombres entre los 40 y 50 años de vida, al tiempo que aumenta su prevalencia con la edad, alcanzando un 50% en los hombres de 60 años y un 90% en los de 85 años, según cifras del Consenso Venezolano de Patología Prostática.

“A medida que la glándula aumenta su tamaño de forma progresiva con la edad, ejerce presión en la uretra (conducto que lleva la orina de la vejiga al exterior) reduciendo este canal hasta el punto de obstruirlo por completo. En un principio, la vejiga se contrae y logra vencer el obstáculo, pero a medida que pasa el tiempo, se deteriora la función vesical y deja como consecuencia un remanente de orina sin expulsar”, afirma el urólogo.

El tratamiento tiene varias alternativas – aclara Cafroni- desde la observación, el uso de medicamentos, procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos o cirugía abierta. La decisión de la modalidad terapéutica dependerá de la edad del paciente, síntomas, tamaño de la próstata, presencia de complicaciones y aceptación del afectado.

Prostatitis a cualquier edad

Aunque las patologías de la próstata generalmente están asociadas con la edad, la inflamación o el proceso infeccioso de la glándula prostática (prostatitis) puede ocurrir en cualquier momento de la vida. Caffroni detalla que entre los factores de riesgo para su aparición, están las anomalías en el tracto urinario o su manipulación por sondas o biopsias, infecciones recurrentes, hiperplasia prostática benigna y otras causas como, una muy discutida: el estrés.

Destaca que el paciente principalmente siente escalofríos, ardor para orinar, dolor al eyacular y molestias en el periné. Estas molestias pueden ser leves o graves y recurrentes, al punto de necesitar hospitalización. “Afortunadamente, esta enfermedad puede ser tratada de forma sencilla con antibióticos y anti-inflamatorios” – explica el urólogo- aunque en ocasiones se presentan casos de mayor complejidad.

Cáncer: uno de los problemas más importantes

Según cifras del Ministerio del Poder Popular para la Salud, para el año 2008 se registraron 2.125 muertes por tumores malignos en la próstata, en los cuales los antecedentes familiares se asociaron como factor principal (abuelo, padre o hermano que haya presentado la enfermedad). Asegura que otras causas aún no han sido comprobadas como detonante del crecimiento desordenado de células malignas, que pueden hacer metástasis en otros órganos.

Caffroni asevera que cirugía, radiación externa, medicación con hormonas y quimioterapia, forman parte del tratamiento de esta patología, que si se diagnostica en etapa inicial, goza de buenas cifras de curación.

Señala que el cáncer puede ser asintomático en etapas iniciales y a medida que vayan apareciendo señales, las alternativas de tratamiento disminuyen. Además, estima que los tumores puedan coexistir con otras enfermedades; pero no hay relación directa de su aparición con otras patologías. Aclara que estos datos generalizados del cáncer serán ampliados en una próxima edición.

Síntomas similares

Para el diagnóstico preciso, el urólogo puede emplear estudios que le permitan profundizar el estado real de la glándula. Entre esos análisis, Caffroni nombra los siguientes:

– Cuestionario de síntomas urinarios.
– Examen digital rectal.
– Ecografía abdomino-pélvica o trans-rectal.
– Medición del residuo post miccional.
– Pruebas urodinámicas (uroflujo).
– Exámenes de laboratorio, como orina química sanguínea y P.S.A. (antígeno prostático específico).
– Cistoscopia (examen endoscópico que implica la introducción de un tubo delgado a través del meato uretral).

9 Señales de alerta para acudir al urólogo

– Disminución de la fuerza del chorro de orina o necesidad de pujar.
– Retardo al iniciar o intermitencia en la micción.
– Goteo después de orinar.
– Levantarse muchas veces en la noche para ir al baño.
– Incontinencia.
– Ardor o sangre en la micción.
– Molestias a nivel abdominal y genital.
– Dolor al eyacular.
– Cambio de color u olor fétido en la orina.

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