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¿Pueden los alimentos ser adictivos?


Pueden los alimentos ser adictivos?
Un grupo internacional de investigadores ha descubierto que el ansia por la comida activa diferentes redes cerebrales en pacientes obesos  y en personas de peso normal, lo que indica que la tendencia a querer comer puede estar intrínseca en el cerebro de individuos con sobrepeso, convirtiéndose en un biomarcador funcional del cerebro.

“Existe una controversia sobre si la obesidad se puede llamar ‘adicción a la comida’, pero en realidad hay muy poca investigación que muestre si esto puede ser cierto. Los resultados de nuestro estudio apoyan la idea de que el procesamiento de la recompensa tras los estímulos de la comida en la obesidad se asocia con cambios neuronales similares a los detectados en la adicción a sustancias”

Obesidad en la sociedad
La obesidad es uno de los problemas más difíciles a los se que enfrenta la sociedad moderna. El tratamiento de  la obesidad es una prioridad de salud, pero la mayoría de los esfuerzos (aparte de la cirugía bariátrica) han tenido poco éxito en parte porque los mecanismos asociados con el deseo de comer se conocen poco.

Recientemente, los estudios están empezando a sugerir que los mecanismos cerebrales que subyace a la obesidad pueden ser similares a los de la adicción a sustancias y que las metodologías de tratamiento pueden abordarse de la misma manera que otras adicciones a sustancias, como el alcohol o las drogas.

Para probarlo, un grupo de investigadores de la Universidad de Granada, en España, y la Universidad de Monash, en Australia, buscaron las diferencias de conectividad funcional en los sistemas de recompensa del cerebro de individuos de peso normal y obesos.

archivo shutterstock

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Los científicos ofrecieron un bufet a 39 obesos y 42 individuos de peso normal. Posteriormente, realizaron escáneres cerebrales mediante resonancia magnética funcional y mostraron fotografías de la comida para estimular el ansia por la comida. Las imágenes por resonancia magnética funcional mostraron que el ansia por la comida se vinculó con diferencias en la conectividad cerebral, dependiendo de si el individuo era de peso normal o sobrepeso.

Estos expertos, que presentan su trabajo en el Congreso Europeo de Neuropsicofarmacología (ECNP, por sus siglas en inglés), que se celebra en Ámsterdam, encontraron que en los individuos obesos, el estímulo del ansia por la comida se asoció con una mayor conectividad entre la parte dorsal del núcleo caudado y la corteza somatosensorial, implicadas en los hábitos basados en la recompensa y la codificación del valor energético de los alimentos, respectivamente.

Adicción a la comida
Sin embargo, en las personas de peso normal, el ansia por la comida se relacionó con una mayor conectividad entre diferentes partes del cerebro, como por ejemplo, entre el putamen ventral y la corteza orbitofrontal. Los investigadores midieron el índice de masa corporal (IMC) tres meses después y vieron que el 11 por ciento de la ganancia de peso en los individuos obesos podría predecirse por la presencia del aumento de la conectividad entre las áreas del caudado dorsal y la corteza somatosensorial del cerebro.

“Existe una controversia sobre si la obesidad se puede llamar ‘adicción a la comida’, pero en realidad hay muy poca investigación que muestre si esto puede ser cierto. Los resultados de nuestro estudio apoyan la idea de que el procesamiento de la recompensa tras los estímulos de la comida en la obesidad se asocia con cambios neuronales similares a los detectados en la adicción a sustancias”, subraya la investigadora principal, Oren Contreras-Rodríguez, de la Universidad de Granada.

“Esto todavía debe verse como una asociación entre el comportamiento de ansia por la comida y cambios en el cerebro, en lugar de que uno necesariamente cause el otra. Sin embargo, estos resultados proporcionan potenciales biomarcadores cerebrales que podemos utilizar para ayudar a controlar la obesidad, por ejemplo a través de tratamientos farmacológicos y técnicas de estimulación cerebral que podrían ayudar a controlar la ingesta de alimentos en situaciones clínicas”, añade.

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