¿Trastornos alimentarios? Aprende a controlarlos


Trastornos alimentarios

Un trastorno alimentario implica más que simplemente hacer dieta para perder peso o hacer ejercicio todos los días. Se trata de comportamientos alimentarios extremos, como dietas que nunca terminan y que, gradualmente, se vuelven más estrictas.

La especialista en nutrición, obesidad y medicina familiar, María Gabriela Marczuk explica que los desórdenes del comportamiento alimentario o los trastornos alimentarios, designados bajo los términos de anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y los atracones, donde se intercalan fases de rechazo a la comida con fases de glotonería, son alteraciones de la personalidad que se manifiestan en relación con los alimentos.

La crisis de bulimia se caracteriza por una ingesta incontrolable de los alimentos -sostiene la especialista- tal como lo indica su nombre (del griego “bulimia”: hambre de buey), quien la padece es capaz de incorporar una cantidad desmedida de alimentos, por lo general muy ricos en calorías, en forma rápida y, en la mayoría de los casos, a escondidas. Después, trata de compensarlo con medidas drásticas, como el vómito inducido o el ejercicio físico en exceso para evitar subir de peso. Con el tiempo, esto puede resultar peligroso, tanto física como emocionalmente. También puede conducir a comportamientos compulsivos (comportamientos que son difíciles de evitar).

Trastorno por atracón
Marczuk indica que este trastorno alimentario es siempre excesivo y desafía todas las normas alimentarias. Pero, a diferencia de los otros trastornos alimentarios, las personas con este trastorno no intentan “compensar” el exceso con purgas. La anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón implican patrones de alimentación no saludables que comienzan de manera gradual y llegan al punto en que la persona no logra controlarlos.
Por su parte, la especialista señala que las personas que padecen anorexia sienten un miedo real a engordar y tienen una imagen distorsionada de las dimensiones y la forma de su cuerpo. Es por esto, que no pueden mantener un peso corporal normal. Muchos adolescentes con anorexia restringen la ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio físico excesivo. Apenas comen, y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.
Otras personas que padecen anorexia recurren a los atracones y a las purgas: ingieren grandes cantidades de alimentos y luego tratan de deshacerse de las calorías induciendo el vómito, tomando laxantes, haciendo ejercicios físicos en exceso, o mediante una combinación de éstas, agrega la especialista.

Anorexia vs bulimia:

Anorexia:

• No hay conciencia de la enfermedad
• Se ve una progresiva pérdida de peso.
• La persona se cree gorda: pierde la percepción del cuerpo, no coincide con la realidad.
• Se rechazan los alimentos.
• Comienza a cambiar el comportamiento.
• No consulta al médico porque no se considera enfermo(a)

Bulimia:

• Hay conciencia de la enfermedad pero se la oculta.
• Generalmente no hay descenso notorio de peso.
• Existe temor a engordar y culpa por comer excesivamente.
• Tienen atracones: repentinamente los asalta una necesidad urgente de comer en forma desmedida.
• Hay signos físicos que evidencian las conductas en forma descontrolada.
• Hay signos físicos que evidencian las conductas purgativas: lesiones en dientes, esófago y estómago
• Cuando consiguen superar la vergüenza consultan al médico.

Para entender a los atracones:

• El atracón no es un problema de gula. Hay aspectos psicológicos internos de cada persona en particular.

• Hay circunstancias emocionales disparadoras, hay aspectos socioculturales y factores fisiológicos que pueden conducir a un bulímico al momento inevitable del atracón.
La recurrencia a los atracones desaparece a medida que el paciente empieza a entender lo que le sucede -indica Marczuk- dado este paso, podrá implementar las técnicas para aprender a cambiar el hábito. Para eso se necesita ayuda de un equipo multidisciplinario que los auxilie en todas las esferas.

Más que una simple dieta
La especialista señala que el problema emocional que acarrea un trastorno alimentario también puede tener consecuencias. Cuando una persona se obsesiona con el peso, es difícil que logre concentrarse en otra cosa. Puede resultar agotador y abrumador controlar la ingesta de alimentos y el ejercicio, y encontrarse en un estado de estrés constante en relación con la comida y la apariencia física. Asimismo, las personas con estos trastornos invierten mucha energía en planificar qué comer, evitar alimentos o planear su próximo atracón, obtener dinero para comprar alimentos, laxantes u otros medicamentos, inventar excusas para usar el baño o quedarse solas al finalizar una comida.

Afortunadamente, los trastornos alimentarios pueden tratarse -indica Marczuk- las personas que padecen estos trastornos pueden mejorar y gradualmente aprender a comer normalmente. Sin embargo, la especialista revela que no existe un tratamiento simple para estos trastornos. Debe orientarse un tratamiento múltiple, principalmente psiquiátrico, acompañado de un seguimiento y tratamiento nutricional. La mayoría de los tratamientos combinan psicoterapia individual y familiar, técnicas de modificación de conducta y repleción nutricional.

La nutricionista expresa que con frecuencia tanto los pacientes como la familia niegan la enfermedad y la severidad de la misma, lo que dificulta un adecuado abordaje médico y psiquiátrico. Por ello, la terapia familiar es un punto clave para volver a comer sano nuevamente. Los padres y otros miembros de la familia cumplen un rol importante en apoyar a las personas que deben recuperar peso y tienen miedo de hacerlo, así como ayudarlos a aceptar su cuerpo, los genes y el tipo de vida que les permite tener.

Aprender a sentirte cómodo con un peso saludable es un proceso. Requiere tiempo deshacerse de algunos hábitos y volver a aprender otros. Sé paciente, puedes aprender a aceptar tu cuerpo, a comprender tus conductas alimenticias y la relación entre lo emocional y la alimentación, es decir, todas las herramientas que necesitas para sentirte bajo control, para gustarte y aceptarte tal como eres, finaliza la especialista en nutrición, obesidad y medicina familiar, María Gabriela Marczuk.

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