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¿Vestirse de rayas puede tener un impacto negativo en tu salud?


Vestirse de rayas

Estos patrones visuales pueden causar malestar, cefaleas o convulsiones

Las rayas están muy presentes en nuestro día a día. Es un recurso estético muy común de hecho y solemos verlas a menudo en pasos de cebra, en la ropa que nos ponemos, en edificios y en muchas imágenes cotidianas.

Así lo recoge un nuevo estudio realizado por investigadores del University Medical Center de Utrecht, en Holanda, que ha revelado que esas “inocentes” rayas pueden ser muy perjudiciales para la salud de algunas personas.

Los resultados publicados en la revista Current Biology afirman que ciertas imágenes fijas también pueden causar convulsiones, vómitos, irritación ocular y otros síntomas.

La causa estaría en un patrón repetitivo particular de la actividad neuronal en el cerebro conocida como ondas gamma, que se produce cuando las personas ven ciertas imágenes, como barras en blanco y negro, pero no otras. De hecho, según los científicos, es posible que este tipo de imágenes sean responsables de otros problemas, como las migrañas, sobre todo en las personas que son sensibles a la luz.

En diciembre de 1997, hubo un caso sorprendente que ya puso en alerta a los investigadores cuando 685 niños japoneses acabaron en el hospital por sufrir crisis epilépticas mientras veían en la tele la serie de dibujos animados Pokémon.

Los menores, los más pequeños tenían solo tres años, tuvieron convulsiones, vómitos, irritación ocular y otros síntomas. El caso tuvo una gran repercusión mediática, incluso intervino el entonces primer ministro nipón, Ryutaro Hashimoto, quien lamentó la violencia en contenidos infantiles. El episodio no volvió a emitirse, aunque no es difícil encontrarlo en YouTube. Al parecer, la escena en la que los ojos de Pikachu lanzaban unos rayos rojos durante unos segundos fue lo que provocó lo que se conoce como «epilepsia fotosintética» o «televisiva», pero no por su cuestionable contenido, sino porque las personas que sufren esta patología no pueden soportar ser sometidas a intensas luces intermitentes.

Pero el bombardeo intermitente de imágenes no sería el único posible desencadenante de cuadros de ansiedad o ataques epilépticos. Las luces intermitentes o las estrellas también aumentarían el ritmo de las ondas gamma. Este fenómeno es similar al que se produjo en 2012 cuando se reportaron varios casos de personas que al parecer habían sufrido ataques de epilepsia tras mirar detenidamente el logo de los Juegos Olímpicos de Londres.

“Nuestros resultados implican que en el diseño de edificios puede ser importante evitar los tipos de patrones visuales que pueden activar este circuito y causar malestar, cefaleas o convulsiones”, afirma la responsable del estudio, Dora Hermes, del University Medical Center (UMC) en Utrecht, Holanda.

“Algunos científicos sostienen que estas oscilaciones son muy importantes y esenciales para la conciencia, la atención y la comunicación neuronal, mientras que otros dicen que es más probable que sean un subproducto del procesamiento neuronal normal, al igual que los gases de escape salen de un coche; una señal de diagnóstico potencialmente útil, pero no una que ponga en marcha la maquinaria neuronal”, apunta Hermes.

Un argumento en contra de la idea de que las gamma son importantes para el procesamiento neuronal es que se producen en el cerebro durante la visualización de algunas imágenes y no de otras. Los patrones rayados producen fuertes oscilaciones gamma, mientras que las nubes hinchadas o muchas escenas naturales normalmente no lo hacen por razones que los científicos no entienden completamente.

“Incluso las personas perfectamente sanas pueden sentir pequeñas molestias ante las imágenes que pueden desencadenar convulsiones en la epilepsia fotosensible”

En el nuevo informe, Hermes y sus colegas llegan a la conclusión de que esas imágenes que provocan oscilaciones gamma también pueden desencadenar convulsiones. Pero dicen que hay maneras sencillas para ajustar una imagen con el fin de amortiguar ese patrón de actividad cerebral, como la reducción del contraste, el ajuste de la anchura de las barras, o el paso de la imagen a partir de un diseño de rejilla a algo más parecido a los cuadros.

Los hallazgos sugieren que los estudios existentes sobre ondas gamma podrían ofrecer pistas importantes para la comprensión de la epilepsia fotosensible. Hermes y sus colegas quieren explorar estos patrones de respuesta cerebral en pacientes con epilepsia fotosensible y otros sin ella. También trabajan en un modelo para predecir qué imágenes o escenas naturales -una escena de ciudad, una estación de tren, o un diseño de interiores, por ejemplo- tienen más probabilidades de provocar oscilaciones gamma y, con ello, convulsiones.

Fuente: Yahoo salud

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