Vivo con miedo, ¿qué hago?


Miedo

Probablemente todos hemos crecido en una sociedad donde el miedo forma parte de nuestra cotidianidad, una emoción que se aloja en nuestra mente y surge de manera espontánea ante una situación que se considera amenazante (llámese “el coco”, maltratos, robos, crisis e inclusive cosas peores como un secuestro). De hecho, es posible que este artículo, un libro o una atracción se suspenso o terror, nos dé miedo, debido a que rechazamos el miedo para algunas cosas, pero para otras no.

El miedo es una de nuestras emociones primarias, y aunque desagradable, pretende mantenernos a salvo y vivos. Nos limita a que hagamos algo habitual (pérdida de confianza) o por el contrario, llevarnos a actuar impulsivamente para afrontar situaciones concretas, percibidas como peligrosas para el sujeto, así lo explica la psicóloga, Andreina Milano de Lombardo‏.

Un mecanismo de defensa
A nivel psicológico, el miedo al daño físico provoca la misma reacción que el temor a un dolor psicológico -indica la especialista- porque está en el acervo genético de nuestra especie como un mecanismo de protección ante un peligro real o imaginario, presente o proyectado en el futuro, pero que siempre ocasiona una disminución del sentido de seguridad.

Desde un punto de vista neurológico, fundamentado en la Teoría de Paul D. MacLean, la psicóloga explica que este mecanismo revisa de manera constante toda la información que se recibe a través de los sentidos, concretamente en el cerebro reptiliano o tallo cerebral (regula las funciones fisiológicas involuntarias, responsable de la parte más primitiva de reflejo-respuesta) y el sistema límbico (encargado de las emociones, la lucha y la huida) mediante la estructura llamada amígdala cerebral. Cuando la amígdala se activa se desencadena la sensación de miedo y ansiedad, y su respuesta puede ser la huida, el enfrentamiento o la paralización.

De lo normal a lo patológico
Todas las personas han sentido miedo alguna vez y se describen objetos generadores de temor a lo largo de todas las épocas, pero hay que distinguir entre el miedo normal y el patológico, destaca Milano. Cuando la amenaza es real es lógico sentir temor, se trata del miedo normal, pero cuando la reacción es excesiva o no guarda relación con la causa desencadenante, se convierte en anómala. Por ejemplo, uno puede temer ser atracado en la calle, sobre todo por la noche, pero si esto le impide salir de casa desde que oscurece, el miedo es anómalo.
Entonces, se puede decir que el miedo es anormal cuando altera o bloquea la conducta normal del individuo, su estabilidad psicológica o sus relaciones con el ambiente y las personas que lo rodean, acota la psicóloga.

Lo que puedo sentir
Quien sufre miedo elude y evita todas las situaciones en que pueda aparecer -explica Milano- de forma que bloquea su propia actividad, por ejemplo: quien le teme a las reuniones con mucha gente, no acude a fiestas y actos sociales y poco a poco se ve abocado a la soledad. Otros en cambio huyen en cuanto aparece el miedo y su conducta resulta de lo más incongruente, no pueden controlar su temor, pierden la confianza en sí mismos y la de los demás.

No tengas miedo

La manera de afrontar el miedo no ha de ser descrita en un manual, dado a que cada quien responde según su percepción – acota Milano- Un buen modo de empezar es de la siguiente forma:
-Reconocerlo, comunicarlo y pedir ayuda. Es un buen comienzo para manejar la ansiedad y el miedo. No te lo calles, el tiempo actúa en tu contra y a su favor.

-Identificar su origen. Es importante que reconozcas cuál es la causa de que tu cuerpo exprese esa señal de alarma ante determinadas circunstancias

-Deslígate del miedo, tú eres independiente de tu miedo. Su fuerza radica en que te identifiques con él y creas que eres tú.

-Enfréntalo. La ansiedad es una curva normal que cuando alcanza el máximo valor decae. Tenemos que pasar ese valor máximo para hacernos fuertes y debilitar al miedo.

-Ejercítate. La serotonina es un aliado contra el miedo y ayuda a nuestro cerebro a funcionar con normalidad.
-Ve paso a paso. Celebra cada pequeño triunfo, poco a poco podrás conquistar lo que te propongas.
Teniendo estos datos es más fácil intelectualizar la situación para confrontarla y dominarla por completo, por cuenta propia o con la ayuda de un especialista, finaliza la psicóloga, Andreina Milano de Lombardo‏.

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